En un muro de hormigón gris donde su altura llegaba al infinito, y al otro lado existía el abismo el vacío y la nada, crecía una hiedra cuyas hojas, tenían caprichosas formas
En el muro había una inscripciones en latín que nadie entendía
Pero lo positivo de este paisaje es que había una caja en forma de corazón rojo ,donde al abrirla y al sonar la música había una muñequita de cristal impresionista, muy parecida a la bailarina de Degas
Su música hacía que las inscripciones en latín se tradujeran y formaran una espiral para subir al cielo
Pero para subir al cielo del paraíso, se necesitaba llegar a un castillo en el aire, que tenía unas escaleras geométricas en forma de cubo, que tenían que subirse
Más allá del castillo se divisaba una lejana realidad en forma de paisaje rocoso y montañoso creado por una realidad virtual
Pero la realidad estaba lejos del abismo el vacío y la nada, la realidad era perfecta mas allá del muro de hormigón, mas allá del corazón que poseía en su interior una muñequita de cristal, lo real se representaba en forma de escultura de belleza perfecta era lo idílico
La otra opción del paraíso era una fuente de juventud, que representaba la pureza y la vida eterna
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